"Cuando el paciente sale sonriendo de aquí, te quedas a gusto"

Actualizado: 7 de abr de 2019



Estanis Sarasua, co-coordinador de la Unidad de Funcional de Fisioterapia junto a Itxaso Arandia, lleva más 37 años dedicados a la Fisioterapia, 36 de ellos en la Clínica. Tras pasar cuatro meses de baja por enfermedad, se reincorporó a la Clínica hace poco más de un mes, coincidiendo con la puesta en marcha de la nueva Unidad, que lleva ya más de 90 pacientes atendidos. Hablamos con él sobre la profesión, cómo ha cambiado en los últimos años, y cómo es 'estar al otro lado', el del paciente.

La nueva Unidad Funcional de Fisioterapia lleva casi un mes funcionando y su puesta en marcha ha coincidido con tu incorporación a la Clínica tras casi cuatro meses de baja. ¿Qué tal ha sido esa vuelta?

Al principio, como es lógico, con un poco de miedo y respeto. Te planteas si podrás hacerlo bien, si tendrás tiempo para poder hacer todo lo que quieres. Pero poco a poco te vas incorporando, vuelves a la rutina y te vas comprometiendo de nuevo con los pacientes y la gente. Quieres que salgan de aquí bien, con ganas de ponerse bien... Al final, se trata más de un esfuerzo mental que físico. Cuando el paciente sale sonriendo de aquí, te quedas a gusto.


¿Cómo has vivido estos meses de baja? Pasar al 'otro lado' y ser tú el paciente suele ser un reto para todo el mundo, pero especialmente para el personal asistencial...

A nivel de experiencia es muy bestia, pero te viene muy bien para entender como viven el tiempo los pacientes. Se hace larguísimo. He estado de baja cuatro meses y me ha parecido un año. Le das al coco de mala manera y entonces es cuando te das cuenta de por dónde pasan cada día los pacientes. Por mucho que empatices con ellos, si no lo has pasado es muy difícil entender qué es estar enfermo. Cuando te toca a ti; cuando desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche estás dándole vueltas al coco; cuando te das cuenta de que a nada que hagas un pelín de esfuerzo físico te agotas... Aunque te hayan dicho que esto va bien, que te vas a curar, supone una gran paliza mental. Por eso, sí que tenía ganas de volver a tener una rutina.


Los fisioterapeutas tenéis un trato muy cercano con los pacientes y en vuestros tratamientos influye mucho el esfuerzo y nivel de compromiso de los mismos. ¿Cuál es la clave para conseguir que se impliquen?

La confianza. Hay que conseguir transmitirles confianza. Es muy importante que el paciente sienta que la persona que le está atendiendo sabe qué es lo mejor para él y va a hacer todo

lo posible por curarle.


He estado de baja cuatro meses y me ha parecido un año. Te das cuenta de por dónde pasan cada día los pacientes. Por mucho que empatices con ellos, si no lo has pasado es muy difícil entender qué es estar enfermo

El estrés y las tensiones muchas veces tienen una relación directa con nuestras contracturas, malas posturas, dolores... ¿Tocando a una persona podéis daros cuenta del estado emocional en el que se encuentra?

Sí. Hace poco hemos tenido un curso sobre dolor impartido por un neurólogo alavés. En él nos contaba cómo el cerebro elige a qué cosas darles importancia. Por ejemplo, puedes encontrarte con personas con patologías bestiales que causan mucho dolor y que, sin embargo, apenas lo perciben porque en ese momento hay otra cosa que su cerebro considera más relevantes. Y, de la misma forma, si el cerebro se centra en determinado dolor y no quiere o no puede atajarlo, este dolor se expresa físicamente. Y nosotros, cuando tratamos a esa persona lo notamos en su piel.


¿Es posible que una gran parte de vuestro trabajo sea casi de psicólogos?

Sin duda. El Dr. Lojo era un psiquiatra que estuvo en la Clínica y él siempre decía "ahora que somos aconfesionales por decreto ley y ya no vamos al cura a confesarnos, nos toca hacer esa función a los psiquiatras o a vosotros, los fisios, que sois los que estáis todo el día con los pacientes".


Esta implicación emocional es un arma de doble filo porque a veces puede resultar difícil desconectar...

Sí, porque cuando te implicas mucho puedes acabar muy machacado mentalmente. Por eso, hay que buscar el límite. Lógicamente nos implicamos siempre un poquito más de lo que sería adecuado para nuestra salud mental, porque somos personas y eso hace que muchas veces termines la semana hecho polvo.


¿Cómo ha cambiado la Fisioterapia desde que empezaste, hace de 37 años, hasta ahora?

Yo termine la carrera en el 82, pero en aquella época, como las prácticas se hacían mediante conocidos, empecé a trabajar antes, a los 16 años, en el Hospital Provincial. Ahora se busca una mayor implicación del paciente. De ahí la importancia de que consigamos motivar al paciente para que quiera ponerse bien y haga el esfuerzo para lograrlo. Es un trabajo de coco, en el que debemos convencer al paciente de que esto le va a ir bien.


Por lo demás, no creo que la profesión haya cambiado tanto. Hay nuevas técnicas y nuevas herramientas, pero a nivel de trabajo con el paciente no ha cambiado mucho. Lo que yo creo que sí es importante es insistir en la importancia del trabajo y la constancia frente a las fórmulas mágicas. Hoy en día se vende mucho la magia, las fórmulas mágicas que pueden hacer que te cures en dos días y sin esfuerzo. Y esto muchas veces no vale. En un par de días puede que hayas disfrazado un poco el dolor, pero no lo has solucionado. Es importante trabajar diariamente para solucionar la raíz del problema.


Nos implicamos siempre un poquito más de lo que sería adecuado para nuestra salud mental, porque somos personas y eso hace que muchas veces termines la semana hecho polvo

¿Sientes que el perfil del paciente ha cambiado?

Antes las cosas estaba mucho más estructuradas: esto es bueno, esto es malo. Era más 'cómodo' para nosotros ya que tú le decías al paciente lo que tenía que hacer y eso lo asumía casi como una obligación. Ahora cada vez que le dices algo, él te pregunta el porqué. Se piden explicaciones de todo. La gran diferencia radica ahí: antes lo que decía el médico iba a misa y ahora, lo que diga el médico lo tengo que comprobar en internet o donde sea.


¿Y ahora nos cuidamos más?

Nos cuidamos de otra forma. Ahora la gente corre más, hace más ejercicio, es más consciente de 'estar cuidándose'. Pero antes también se era más metódico. De forma quizás más inconsciente, más natural, pero antes la gente también se cuidaba mucho. No había tanta posibilidad de quedarte en casa como ahora, y eso hacía que la gente saliera más a la calle, paseara más...


¿Cómo era la Clínica cuando llegaste?

Me llamaron en el año 83 porque la Clínica necesitaba fisios. En aquel momento había un enfermero y un auxiliar que era el masajista del Sanse. Enseguida pasamos a estar cinco o seis fisios. Cuando yo empecé el área de fisioterapia estaba en lo que ahora es Rayos, luego pasamos a lo que ahora son los Quirófanos... Ahora estamos 26 personas y tenemos a nuestra disposición unos gimnasios y unos medios estupendos.

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